Porque en competición pasa mucho esto: si dudas o si confías de más, actúas distinto. Y ahí empieza el lío.
Cuando no encajan la tarea y cómo te ves tú
Muchas dificultades aparecen cuando no encajan estas dos cosas:
- Lo que te pide la tarea.
- Lo capaz que te ves tú para resolverla.
Si la tarea te parece enorme y tu confianza está baja → compramos boletos para que aparezcan respuestas de ansiedad.
Si la tarea te parece fácil y tu habilidad es buena → relajación (“modo ahorro de energía”… ojo con el riesgo de lesión).
Fíjate que no dejan de ser interpretaciones (de dificultad y de capacidad) que impactan en mayor o menor medida en el rendimiento y en la salud.
Ejemplos (muy típicos)
Gimnasia: en entreno sale, en competición dudas. No porque no puedas, sino porque el contexto cambia (más riesgo percibido, más presión, más “no la líes”).
Tenis: dejaste de subir a la red porque fallaste dos veces. Evitas… y al evitar, no vuelves a comprobar que sí puedes.
Deporte amateur: “Estoy estancado/a, esto no me sirve”. Dejas de entrenar → efectivamente no mejoras.
La confianza se entrena “con pruebas”, no con discursos
La confianza sube y se mantiene cuando hay una buena evaluación de la situación y un diseño de objetivos progresivos a los que la persona se va exponiendo con compromiso y generando experiencias exitosas, no cuando te repites frases “motivantes”.
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